
Disfruto el paso del tiempo,ver como gotea cada minuto del reloj y como se forman charcos de horas en el piso,la luz se va desvaneciendo,dejando todo en colores plácidos. Me gusta disfrutar de esta claridad oscura, pero mas me gusta cuando estoy con alguien...como ayer.
Después de un viernes muy movido, y de un sábado de mariguana dulce, ya el día se acercaba a su fin, eran como las 7.30 creo, todos se habían ido, solo quedamos nosotros tres, fingiendo querer terminar de ver la película.
Las luces de la casa estaban todas apagadas y la poca claridad era producida por el monitor de la computadora.
Yo no podía dejar de provocarla,estimularla y querer hacer estallar esa bomba de tiempo que hay en su interior. Ella estaba entre nosotros,inmersa en deseo e inocencia. El tenia esa fiaca dominguera pero siempre dispuesto a reaccionar ante las situaciones que se presentaban.
Era todo un juego, derechos que solo nuestra amistad nos concedía,cada beso era aprobado con una mueca de placer y alegría,y las caricias eran las cartas de esta baraja.
Pero el tiempo no dejo de correr... de escurrirse, igual que la confianza que ya no existía,no había nada entre nosotros solo el deseo de ser una masa de cuerpos.
Y entonces sucedió... sonó su teléfono, ella no podía no contestarlo, era hora de volver a su casa. Y el fin de nuestra santísima trinidad no consumada.

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